El exotismo de la Isla de Pascua 12 octubre, 2018 – Publicado en: América, Chile – Etiquetas: , , , , , , ,

Cada que lo pienso, reconozco que fui muy afortunada por poder visitar esta remota isla.

Aunque es pequeña y se encuentra en medio de la nada en la inmensidad del Océano Pacífico Sur, ha estado en mi lista de deseos desde mi adolescencia. Las imágenes de enormes figuras de piedra, talladas hace siglos, han sido caldo de cultivo para mi curiosidad… y la de muchos otros.

Llegar ahí implicó más de cinco horas de vuelo durante las cuales solo se veía agua. El vuelo iba de Santiago de Chile rumbo a la Polinesia Francesa. Cuando avisaron que íbamos a aterrizar empezamos a percibir la forma triangular de una isla, adornada por tres volcanes. Una vez llegar, el cálido recibimiento borró de inmediato cualquier cansancio. Todo se volvió ansias por entrar en contacto con la cultura e historia de los Rapa Nui.

No dejaron de sorprendernos el aislamiento en que vivieron durante siglos (ahora un poco menos), sus creencias en la protección de sus ancestros y la tarea faraónica de fabricar los moais, estas gigantescas estatuas monolíticas, a punta de golpear piedra contra piedra.

Y luego, ¿por qué dejaron de crearlos y cambiaron su mitología por el culto al dios Make Make y el concepto del hombre pájaro o Tangata Manu?

La misma tarde que llegamos nos acercamos al conjunto que moais que se encuentra a las afueras de Hanga Roa, la única población en la isla. ¡Qué belleza ver el sol poniéndose a sus espaldas!

Al día siguiente conocimos a nuestra guía, quien nos relató historias, leyendas y costumbres de su isla, de los moai y de los hombres-pájaro, pero también nos habló de temas más actuales, donde destacaría lo aislados que siguen (apenas hay cobertura celular, por poner un ejemplo), lo cual ha tenido también su lado positivo puesto que no hay delincuencia ni drogadicción en esta comunidad de la cual la mitad es de origen polinesio.

Por supuesto que hablamos sobre los moais, esos enormes monolitos de piedra volcánica, de entre 1 y 10 metros de altura, diferentes todos entre sí, que se produjeron entre el año 1000 y el 1600. Según la tradición, son representaciones de los jefes previos de cada clan, cuya imagen continuaba protegiendo a su comunidad y era venerada por su gente.  Por cierto, sólo identifiqué una figura femenina entre todos los que vi.

Sin embargo, llegó un momento en que el culto a los hombres de piedra desapareció para dar lugar al de “Tangata Manu” u hombre pájaro, en el cual los varones jóvenes y fuertes competían para obtener un huevo de la ave “manutara” (gaviotín pascuense) que anidaba en el islote Motu Nui, cercano a la isla. Para conocer más sobre esta nueva cosmogonía, lo mejor es subir al centro ceremonial en la cima del volcán Rano Kau.

Esta isla fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995 porque “es un testimonio único de una civilización, así como una obra maestra del genio creador del hombre (…) que se ha vuelto vulnerable”.

Aparte del misterio que mantiene la isla, este lugar es espectacular por la tonalidad verde aguamarina del océano que la rodea.

Nuestras experiencias en la Isla de Pascua, que forma parte de este mundo lleno de sorpresas, han quedado reflejadas en el libro electrónico El misterio de los Rapa Nui.

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