Joaquín Sorolla, el pintor español de la luz (II) 16 noviembre, 2018 – Publicado en: Arte, España, Europa – Etiquetas: , ,

A este artista le encantaban los jardines y los espacios al aire libre. Cuando diseñó su casa no ahorró esfuerzos en crear unos ambientes exteriores muy amables.  Hoy en día, al cruzar la puerta de la calle, oculto tras una alta barda que mantiene la intimidad, uno se encuentra jardines inspirados en La Alhambra, con fuentes y plantas que transmiten una sensación de paz.

Hablando de la casa–taller, Sorolla quiso una zona para su trabajo independiente de la vivienda: tres estudios que actualmente son las salas de exhibición del museo en el piso inferior.

Pasando a la parte familiar de la casa, la planta baja se mantiene como estaba decorada cuando él vivió ahí.  Si va, no deje de fijarse en el óleo que pintó en la parte superior de los muros del comedor, con guirnaldas de laurel, flores y frutas, en las que intercala los retratos de su mujer y sus dos hijas.

Pero volvamos a su obra.

Retratos y desnudos

No es de extrañar que con el éxito alcanzado, muchos famosos quisieron que fuera él quien pintara sus retratos, en solitario o con la familia. Obras tradicionales que le dieron también mucho prestigio. Una que se sale de lo convencional la hizo para su suegro, a quien se ve de perfil, sentado en una mecedora, con la playa y el mar de fondo.

Pocos desnudos pintó. Uno se titula “Después del baño” y en él se ve a una joven sentada sobre el suelo, casi de espaldas al espectador, que se seca las piernas con una gran toalla blanca.  Otro, “Desnudo de mujer”, nos muestra de espaldas a su mujer recostada sobre unas sábanas blancas y rosas.  La obra transpira amor, respeto y delicadeza, no lo dude.

Paisajes y jardines

Los primeros jardines que pintó fueron el de la casa que tuvo hacia 1906, y al año siguiente los de la Granja de San Ildefonso. Pero el tema cobró fuerza tiempo después en Sevilla, cuando plasmó los Reales Alcázares, y más adelante en Granada, donde recogió patios y fuentes de La Alhambra. Sin embargo en sus últimos años pintó varias veces el jardín de su casa nueva.

Independientemente de esto, para su serie sobre España, se concentró en detallar el entorno en que se movían sus personajes, con lo que el paisaje tomó un lugar importante en su obra.

Visiones de España

En 1911 Sorolla firmó un contrato con The Hispanic Society of America de Nueva York por el que se comprometió a hacer una serie de 14 cuadros de gran formato sobre las provincias de España. El pintor se enfrentó a un proyecto mural de proporciones gigantescas, lo que lo llevó a viajar casi ocho años por todo el país, buscando lo más peculiar de su indumentaria y sus costumbres.

Sus años finales y su herencia

Este hombre tan vital, tan inquieto, con 57 años sufrió un ataque de hemiplejía que lo dejó sin movimiento en el lado izquierdo de su cuerpo. Incapaz ya de pintar, pero rodeado del cariño de su familia, fue languideciendo hasta su muerte, tres años después.

En 1925 su viuda, Clotilde García del Castillo, estableció en su testamento que donaba todos sus bienes al Estado Español para fundar un museo en memoria de su marido.  Esto significó que al fallecer ella, la casa junto con todas las pinturas y dibujos de este artista, fueron accesibles al público.

Finalmente

Estoy segura de que cualquiera que conozca a Sorolla coincidirá conmigo en que es uno de los mejores pintores españoles de fines del siglo XIX y principios del XX. Que descubrirá en él a un artista con un manejo inmejorable de la luz y una sensibilidad enorme para capturar escenas de la vida diaria. Para capturar la esencia de la gente de la España de sus tiempos.

La obra de este hombre, de quién se dice que poseía “la retina más clara de la pintura moderna”, se puede apreciar en el Museo Sorolla, parte de este, un mundo lleno de sorpresas.

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