¡Soy una bruja! 30 octubre, 2018 – Publicado en: Europa, Holanda – Etiquetas: , ,

Les escribe una bruja certificada como tal en Oudewater, en los Países Bajos. Para sorpresa de algunos y confirmación de lo intuido por otros, resulto ser una hechicera. Esto lo comprobé en la Báscula de Brujas que existe en ese pueblo holandés desde 1482.

Este pequeño enclave debe su fama desde hace más de quinientos años a tener la Báscula de Brujas más confiable del país, según reconocimiento público que le hizo el emperador Carlos V.

Desde tiempos inmemorables existía la superstición de que había mujeres que podían volar sentadas en un palo de madera, imagen que ha llegado hasta nuestros días.  La Iglesia Católica confirmó que las brujas seguían existiendo, que eran servidoras del diablo, y del siglo XIV al XVIII hizo lo posible para acabar con ellas. Aunque también se encontraron hombres entre las aproximadamente cincuenta mil personas que murieron por este motivo, la gran mayoría eran mujeres y las acusaciones, rumores malintencionados.

Si se presentaba una denuncia contra alguien, la persona en cuestión era llevada ante un tribunal que la torturaba hasta hacerla confesar y denunciar a sus compinches. Como era sabido que las brujas no lloraban, se usaban medios para provocar sus lágrimas. Si no se conseguían, se usaban otros métodos como el potro de tortura. Uno muy común era lanzar a la persona a un río o canal, con las manos y los tobillos atados juntos. Si flotaba era señal inequívoca de su liga con el diablo y merecía la muerte en la hoguera.

Como una persona cuyo peso fuera superior al normal para su estatura no podría montarse en una escoba y volar, se concibió éste como una manera de identificar a las brujas. En la balanza pública del pueblo, en presencia del alcalde y las autoridades religiosas, se pesaba a la persona vestida únicamente con una túnica. Si tenía un peso acorde a su estatura, o inferior, se le extendía un certificado en que se hacía constar sólo ese dato, pero era suficiente para acallar cualquier habladuría del pueblo y eliminar cualquier sospecha.  De esta manera muchos salvaron su vida.

En 1610 se celebró el último juicio por brujería en los Países Bajos, siendo exculpada la sospechosa.  El último certificado de la Báscula de Oudewater del que se tiene registro es de 1729.

Hoy, los turistas de todo el mundo nos pesamos en la misma báscula de madera que se usaba entonces.  Claro que con el paso del tiempo cambian los conceptos. De haber resultado “no bruja” ya podría ir directamente al nutriólogo para empezar una dieta.  ¡Gracias a Dios, soy bruja!

Esto es, sin duda, parte de este, un mundo lleno de sorpresas.

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