Los caprichos de la emperatriz de Francia

Era una mañana fresca de comienzos del verano.  El Océano Atlántico daba la impresión de estar a gusto, parecía un espejo.  Biarritz, pequeña población costera del lado francés, no podía predecir ni imaginar su futuro.  Al frente de este puerto ballenero se podía divisar la costa vasca del lado español.   Estamos  alrededor de 1836.  La duquesa de Palafox y Portocarrero venía desde Granada con su pequeña hija Eugenia a pasar unos días de descanso en…

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